
Opinión: El factor Villa y el dilema de la jerarquía en la Lepra
Por: Victor Sotomayor
Lo de Sebastián Villa en el Bautista Gargantini ya no es una novedad, pero no por eso deja de ser determinante. En el reciente triunfo 3-2 ante el Independiente de Avellaneda, el colombiano volvió a demostrar que, cuando el físico le responde y la cabeza está en el juego, su velocidad pertenece a otra categoría del fútbol argentino. Sin embargo, su presencia en Mendoza sigue siendo un fenómeno que invita al análisis más allá del desborde por la banda.
El desequilibrio como bandera
Desde lo estrictamente táctico, Villa es el «as bajo la manga» de Alfredo Berti. Su asistencia a Alejo Osella para el 1-0 fue una cátedra de cómo explotar el espacio. En un fútbol argentino donde los espacios se reducen y la pierna fuerte abunda, Villa juega a otra marcha. Su capacidad para ganar la línea de fondo sigue intacta, y su sociedad con Fabrizio Sartori se está convirtiendo en la pesadilla de cualquier lateral derecho que pise el Parque General San Martín.
La irregularidad y el «Efecto Distracción»
No obstante, la columna de hoy no puede omitir las lagunas. Hubo tramos del segundo tiempo donde el colombiano pareció desconectarse, coincidiendo precisamente con la ráfaga de goles del «Rojo». Villa es un jugador que necesita el protagonismo absoluto; cuando el equipo no lo encuentra, tiende a frustrarse, y esa frustración se traduce en pases imprecisos o decisiones apresuradas.
Aun así, su mayor valor hoy es el miedo que impone. El técnico Gustavo Quinteros tuvo que sacrificar la subida de sus laterales solo por la amenaza latente de que Villa capturara un rebote. Esa sola presencia estira las defensas rivales y libera a los volantes internos de la Lepra.
Conclusión
¿Es Villa el mejor jugador del plantel? Por condiciones técnicas, probablemente sí. ¿Es el más influyente? Hoy, ese título se lo pelea Sartori con sus goles agónicos. Lo que es innegable es que Independiente Rivadavia ha encontrado en el ex-Boca un futbolista que, a pesar de las controversias y el paso del tiempo, mantiene ese «fuego sagrado» de los que pueden ganar un partido en una sola jugada.
Para la Lepra, el dilema es claro: aprovechar al máximo el desequilibrio de Villa mientras el cuerpo aguante, entendiendo que el equipo no puede ser «Villa-dependiente» si aspira a pelear el título hasta diciembre.
